
Dicho en castellano, lo del Chad no ha sido ninguna hazaña. Además, queda por esclarecer completamente la sospechosa actividad de la ONG
Arca de Zoé. Sobre los varones españoles de
Girjet que restan detenidos, qué decir... de momento, siguen siendo "paganos" de supuestos hechos criminales muy frecuentes en África.
El titular de
La Vanguardia,
Sarkozy, al rescate, parece redactado por un admirador ya crecidito de la serie hispano-japonesa de dibujos animados
D'Artacan y los tres mosqueperros, cuyo grito de guerra era
"D'Artacan, al ataqui". El editorial de
El País,
El rescate de Sarko, parece titulado por otro que tal, pero el viaje que recibe Moratinos es digno de tenerse en cuenta.
El problema es que, sobre el terreno, en África y en muchas otras partes del orbe, España tiene pocos diplomáticos, asistidos por muy pocos expertos. Expulsados del Sahara bajo Franco, con Suárez González,
Aznar o Zapatero, desde hace 30 años los líos, disturbios y guerras en el orbe requieren de un grado de actividad consular y de inteligencia diplomática de la que, estructuralmente, carece el Reino. Tanta ONG y tantos otros turistas celtibéricos como están dispersos, día a día, por esos mundos de Dios y del diablo deberían recibir la misma atención -y discreto consejo- como reciben las grandes corporaciones españolas en sus negocios exteriores.
No todo ha de configurarse en torno a leyes y reglamentos, aunque en el caso de la carrera diplomática la indefinición convenga a derecha y a izquierda. Haría falta una
estrategia nacional, como la que se viene reclamando desde este minarete personal, que previera en todos sus aspectos
intra e
inter gubernamentales la acción exterior del Estado. Ello, sin despreciar desde luego a ninguna ONG, se llamen
Solidaridad Internacional, Repsol YPF,
Mensajeros de la Paz o, precisamente, Girjet.
El hecho es que el amigo francés -como el americano, el saudí o el chino mandarín- cobra por sus servicios un precio muy elevado cuando de cubrir carencias propias se trata.
Lo del Chad, ya lo he dicho, no ha sido, no es, ninguna hazaña. Lo cierto es que, desde las
matanzas de los Grandes Lagos -de las que quedó completamente exonerada por su propia Asamblea Nacional- Francia está en franca aunque escalonada retirada de África. Como lo demuestra el actual
affaire, ello ocurre hoy bajo la dura competencia del
desafío americano, repito,
AFRICOM, contra el que tanto advirtiera
Servan-Schreiber, del ya mentado chino mandarín, de la presión islamista y, sobre todo, de la propia voluntad de muchos africanos. Pero también es cierto que
Sarko llegó a Yamena mejor provisto de "argumentos" -ay,
francófilo El País- que
Leclerc en 1940 a
Fort-Lamy, el nombre colonial de la capital del Chad, cuyo significativo escudo heráldico adoptado tras 1945 abre esta nota:
Sarko tiene sobre el terreno a sus diplomáticos y a las tropas coloniales, perdón, digo, de
Infantería de Marina y de la
Légion Étrangère.
Y paro aquí, a día de hoy, pues como ya apunté arriba queda gente española comprometida en la zona...