4/27/2007

Geremek y la memoria histórica


Carlos Carnero, eurodiputado, miembro de la Presidencia del Partido Socialista Europeo publica en El País Todos somos Bronislaw Geremek.

Servidor tiene la casi absoluta certeza de que la honestidad y la honradez de Bronisław Geremek están muy por encima de la malhadada ley a la que gallardamente se opone, impulsada en Polonia por "la coalición de radicales de derecha encabezados por los gemelos Kaczynski".

Muestra de ello son sus declaraciones al periódico argentino La Nación en enero pasado, cuando se produjo el escándalo del obispo Wielgus. Así:

La preocupación de Geremek consiste justamente en que el acceso a los archivos se convirtió en un monopolio de grupos que lo aprovechan con fines propios. Lo preocupa esa instrumentalización política de la verdad sobre el pasado, una verdad que, de todas maneras, considera necesaria.

A diferencia del caso alemán, a menudo citado como ejemplo, en el cual las autoridades garantizaron el libre acceso a los archivos de la Stasi y un recurso legal en donde la justicia tiene la última palabra si alguien fue fichado y acusado injustamente, en Polonia las autoridades esgrimen la excusa de que las informaciones sobre los colaboradores del pasado pueden ser utilizadas, si se permite un libre acceso a los archivos por algún país extranjero y se corre el riesgo de que se utilicen como un medio de chantaje para desestabilizar el país.

"Ese argumento -dice Geremek- me parece débil porque la política actual ya desestabiliza la vida del país. Se debe restablecer un orden legal porque no se puedan utilizar los archivos como un instrumento político. Lo que temo es que se instale la anarquía en el espacio público y que aparezca una categoría especial en el sistema democrático: los policías de la memoria, que utilizan los archivos secretos en beneficio de sus propias carreras".

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Servidor, que no ha hecho ninguna carrera aparte de licenciarse, recuerda bien la manifestación ante la embajada de la Polonia comunista que cita Carnero en su artículo y a la que acudió tras una convocatoria difundida boca a boca en la Universidad Autónoma de Madrid.

Aquella finca vendida a aquel régimen por la familia del dictador dominicano Trujillo es hoy sede de la Embajada de Polonia. Una Polonia al servicio de la cual Gemerek, estrecho colaborador de Wałesa en 1980, gestionó decisivamente, en tanto que europeísta, la entrada en la OTAN en 1999 siendo ministro de Asuntos Exteriores, pudiéndo, al tiempo, ser considerado amigo del presidente Clinton y... de Felipe González.

En aquella manifestación no estaban sólo Carnero y sus camaradas eurocomunistas; había algunos trotskos, algunos exaltados de extrema derecha, algunos izquierdistas sin adscripción... algunos polacos ya en nuevo exilio... tal vez algún provocador entre todos ellos al servicio de la policía secreta comunista.

No sólo hubo la foto que él exhibe. La policía secreta comunista tomó las suyas. Recuerdo los flashes desde la verja. Tal vez en Varsovia se conserven copias de las fotos en algún expediente... tal vez pueda pedirlo a mis amigos polacos...

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También tengo certeza casi absoluta de que Bronisław Gemerek, eurodiputado de izquierdas democráticamente electo, expresará su opinión ante la noticia que, entre otros medios, también destaca hoy El País Putin suspende pactos militares con Occidente en protesta por el escudo antimisiles. Subtitula El País "Putin rechaza la expansión militar de Estados Unidos" y "El presidente ruso suspende la aplicación del Tratado sobre Armas Convencionales en Europa".

También espero los comentarios al respecto de Carnero y de otros significados correligionarios míos en el PSOE .

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