2/20/2009

Sobre los consejeros militares en las empresas, privadas o públicas


Leo con atención la entrada de El Alijar A veces hay que elegir... y los comentarios que se le van sumando.

Sólo por centranos en los militares, veámos qué consejeros de dicha extracción hay en empresas públicas y privadas por el orbe, con contratas civiles y militares. Reclamo atención a los casos de los EE.UU., Italia, Francia, Alemania y Reino Unido.

Si nos centramos en España, fijemos un periodo que no sea dudoso para nadie: desde 1977 a hoy. La Ley de Amnistía de 1977 exhoneró a todos de todo.

Fijémonos en los detalles de cuándo, cuánto y dónde.

Problema: ¿dónde está la documentación de los contratos antes, durante y después?. A veces los foros dan pistas: este sobre el Proyecto Lince.

No entremos en otras posibilidades como, por ejemplo, la tradicional recomendación en favor de familiares y amigos para ser contratados por las principales y/o las subsidiarias a cada programa, contrata o subcontrata de sistemas de armas o simplemente de suministro de mobiliario....

Por eso en privado, le dije a El Alijar que "esto existe desde el tiempo de los romanos". Forma parte de lo legal y, para muchos, de lo legítimo. El Alijar cree que no es legítimo y nadie debe criticarlo por pensar honradamente así.

Luego actúa, desde luego, el enfado de quienes no llegaron a ser llamados aspirando a serlo.

Como en el caso que nos ocupa, cada uno tiene su conciencia sobre lo que hizo, sobre lo que hace y sobre lo que hará...

A título de ejemplo, transcribo un añejo documento, señalando el orígen de mucho de lo que hoy se comenta:


Carlos Yárnoz - Madrid - 31/03/1986

Narcís Serra, titular del Departamento de Defensa, presentará el próximo mes al Consejo de Ministros los estudios técnicos elaborados en el Cuartel General del Ejército de Tierra y en la Comisión Asesora de Armamento y Material (CADAM) sobre el proyecto de fabricación en España del carro de combate de los años noventa, denominado Lince. El programa tiene un presupuesto de unos 150.000 millones de pesetas, y para suministrar tecnología avanzada para el proyecto compiten empresas de Francia, República Federal de Alemania e Italia.

Fuentes del Ministerio de Defensa han comentado que los estudios técnicos están practicamente concluidos, después de que, hace un mes, las tres firmas competidoras presentasen sus últimas ofertas. La germanoccidental Krauss Maffe¡, fabricante del carro Leopard 2 -considerado uno de los mejores del mundo-, partió como favorita en este concurso en 1983, año en que los expertos del Cuartel General del Ejército de Tierra plantearon la conveniencia de adquirir directamente: los carros Leopard 2, si bien partes de los mismos se fabricarían en España. Debido al retraso que está sufriendo el programa -la decisión del Gobierno estaba prevista para 1984-, el propio jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, teniente general José María Sáenz de Tejada, propuso el año pasado adquirir unas decenas de Leopard 2 y, posteriormente, iniciar el programa de construcción del Lince de acuerdo, con las decisiones del Gobierno. La propuesta fue desechada por Serra.

Fuentes de la Embajada de Francia en Madrid aseguran, sin embargo, que también cuenta con grandes posibilidades la firma francesa Giat, que en estos meses desarrolla el programa del futuro carro francés denominado Engine Principal de Combat (EPC). Cabe señalar que, desde la década de los setenta, la empresa española Santa Bárbara fabrica en España bajo licencia los carros de combate franceses AMX-30.

El tercer proyecto en competición para el programa Lince es el carro de combate italiano MK-3. Los fabricantes del MK-3, Leopard y EPC han suscrito ya precontratos con diversas firmas españolas para la fabricación en España de partes del vehículo que seleccione el Gobierno. En la decisión, según estiman fuentes del Ministerio de Defensa, "tendrá un fuerte peso específico el factor político". Las mismas fuentes señalan que, técnicamente, el proyecto germanooccidental cuenta con bastantes ventajas, pero también precisan que, en el área de la defensa, Francia y España han estrechado sus relaciones en los últimos dos años.

Una de las condiciones fundamentales que España puso a las empresas que desearan competir en el programa consistió en que, una vez fabricado el carro Lince, el Gobierno español tendría libertad para exportar el producto a los países que considerara conveniente. El Gobierno rechazó por ello las ofertas realizadas por EE UU y el Reino Unido -los carros Abraham y Valiant, respectivamente-, ya que las firmas constructoras correspondientes plantearon problemas a una futura exportación de carros que incluyeran alta tecnología de los citados países.

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