6/20/2010

Alabado sea el Señor, alta hospitalaria de un servidor sin empleo

Estoy en casa, tras siete operaciones, tres de ellas a vida o muerte, tras casi treinta años de enfermedad base que persiste. Apenas puedo estar de pie: los músculos del vientre han servido para cerrar una herida de 30 cms de profundidad y unos 20 de diámetro.

Debo agradecer a los equipos de cirugía experimental y plástica de La Paz dirigidos por los doctores J.R. Martínez, H. Guadalajara, Gómez Arguélles (de digestivo) y Dra. Iglesias su trabajo así como a los intensivistas de Área de Críticos de la planta 4ª de Traumatología. De los dos equipos de lucha contra el dolor, destaco a Cásten, Blanca y Muñoz. De la gente de Quimioterapia de la planta 10 de la General qué decir y otro tanto de la gente de la Dra. Sánchez Santos de la máquina sueca de radioterapia con códigos madre hechos en India.

De los que han fallado fuera, no quedará ni el recuerdo. Nadie puede venir con exigencias a una persona que durante más de 22 años ha cumplido lo mejor que ha podido, a veces con riesgo de vida o, lo que es peor, con riesgo de muerte ética y moral.

De los que me han apoyado fuera del hospital, y que me apoyarán, no daré cuenta. Procuraré, aún sin dinero, pasar estos cuatro o seís meses de rehabilitación física y psíquica en su compañía. Me gustaría viajar a Jordania para hablar con los leales a S.M. El Rey Abdullah, circasianos y beduinos...

Saludo especialmente a nuestros combatientes de verdad, estén donde estén. También a quienes de buena fe se han asomado a este minarete estos meses.

Este servidor no está para trabajar, y menos, dados los medios precarios con que ha tenido que dotarse durante decenios y que ya no puede pagar pues, si no, no come ni puede medicarse. He gastado dinero en juguetes y libros el último mes como no lo hacía desde 1988: uno de los modos con los que me he aferrado a la vida. Desde entonces, no creo haberlo hecho perfectamente, pero tampoco mal. Desde luego, he dado más que lo que he recibido. Si al leer esta nota, alguien hace exámen de conciencia, ya sabe a donde tiene que ir a confesar con dolor de corazón y propósito de enmienda. Yo iría a ese confesionario, pero no me fue dado ser funcionario...

Si me quieren escribir, este minarete es mi paradero... Tendré que llamar a Telefónica para evitar que pierdan un cliente... Dejo foto de un Barret: en el fondo, es un arma de inteligencia que no sé cuanto cuesta, o si pero me lo callo.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy uno de esos lectores que se parapetan detrás de su teclado y apenas comentan, pero siguen atentamente.

Esta vez la ocasión lo merece, no podía dejar de comunicarle, Don Jorge, mi alegría por su recuperación, y felicitarle por su blog.

Ahora, a tirar para adelante. Que hay problemillas, pues se encaran, al fin y al cabo, sin lucha la vida es muy aburrida, pero retroceder, Don Jorge, ni para coger impulso.

Un cordial saludo

Anónimo dijo...

Cuidese y animos!!!

Anónimo dijo...

Felicidades Don Jorge, por fin, en casa.

Le deseo una recuperación rápida y feliz. Leo con interés su blog.

No se preocupe demasiado, no son los mejores tiempos para ciertas exigencias.

Le animo a que en la medida de sus fuerzas, nos siga regalando su conocimiento a los anónimos lectores que le admiramos.

Un abrazo

Christian David dijo...

Venga, venga, menos rollos espirituales/espirituosos y al "ajo", que hay mucho que hacer.

No puedes quejarte... estás vivo y tienes enemigos: ¿qué más se puede pedir?.

Un saludo.

P.D: Si, también tienes amigos y aquí, uno. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Mis mejores deseos y mi agradecimiento por lo que me ha tocado.

Antonio dijo...

Un abrazo Jorge. Me alegro que estés en casa y deseo que te recuperes.
Poco más que decirte. Ánimo, luchador. Te llamaré.

Fisher dijo...

Tan solo decirle ADELANTE.
Una grandisima entrada...
Espero que no solo sea su salud lo que mejore estas proximas semanas.

Un saludo y TODO mi apoyo.

manuel dijo...

Estimado Sr. Jorge Aspizua. A lo largo de los más de tres años que llevo leyendo su extraordinario blog, he tenido conocimiento, a través de sus articulos, del delicado estado de salud de su persona. Ciertamente, tan solo puedo decirle: animo, en "esto" y en lo "otro". Mientras a Vd. le queden fuerzas para escribir (verdades como portaaviones), yo le seguiré leyendo.
Un fuerte saludo desde la Subbética.
Semper Fidelis!!

RV I.M. dijo...

Fuerza y Honor Jorge!!

Pachi dijo...

Un abrazo fortísimo (no literal, que no estás para eso, sino emocional).

Ricardo Lizcano dijo...

Saludos Jorge
Me alegro al leer que tu estado de salud ha mejorado, después de haber estado luchando como lo has hecho de manera admirable;esperaba tu regreso definitivo a la actividad, a ver si coincidimos por ahí algún día en alguno de esos saráos....o nos vemos en la Asociación, te llamare;un fuerte abrazo.

Lobo dijo...

Tras soltar lastre toca empezar de cero. Nunca es tarde para nadie.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Solamente otro lector anónimo que quiere transmitirle respeto, admiración y ánimo.
Me consta que somos muchos...

Una fuerte abrazo desde Pucela.

Anónimo dijo...

Ánimo Sr. Aspizua, como dice un compañero, RESISTIR ES VENCER, ;-)

El Sargento de Hierro.

Juan de Herat dijo...

Valor probado. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Estimado Jorge:
Sirvan estas lineas para desearte un pronta y rapida recuperación, asi como para ayudarte a reestablecer el ánimo.
Tuviste unas líneas de reconocimiento para mi padre hace casi tres años. Qué menos que devolverte lo mismo que me diste!
Un fuerte abrazo.
Quedo a tu disposición.
Juan Mtnez-Esparza

Maximo dijo...

Me alegro mucho. Un saludo. Seguiremos leyendo.

Anónimo dijo...

Otro anonimo más para que sepa que somos muchos los que le leemos y deseamos su pronta mejoria. Un abrazo y a cuidarse mucho

Anónimo dijo...

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la fineza, la lealtad,
el honor, la bizarría;
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad...