1/17/2010

Alabad al Señor: Haití, catorce años después


El Baluarte, católico de los de verdad, In hoc signo vinces. En medio de la tragedia humana de Haití, las palabras del obispo Munilla han sido cierta y facilmente manipuladas; el hedonismo -que subyace a la falsa comiseración ante los males sufridos por otros- debe ser denunciado por todos, creyentes o no, como gravísimo mal ético. Por ello, inerto la foto que ha dado pie a su comentario.


Acabo de surtir a un pupilo de las Meditaciones de Marco Aurelio, en la edición de la casa Gredos. Sabemos que no hay gobierno perfecto y que deificar a tal cual liderázgo o sistema político condece al desastre humano.

Haití es prueba de ello. 'Papa Doc' Duvalier y su hijito, auxiliados no sólo por espúreos intereses, dominaron el país durante decenios. Hoy se puede afirmar que, tras el terremoto Haití ya no existe.

Pero afirmar que "La ausencia de autoridad sume en el caos y el pillaje al país caribeño" es falsear los hechos. En Haití, la autoridad democráticamente electa y controlada -única legítima si se lee, por ejemplo, bién la Bilblia- no existe: léan por ejemplo el Informe sobre la situación de los Derechos Humanos en Haití librado por la Organización de los Estados Americanos en un ya lejano 1994...

La compilación australiana OPERATION RESTORE (UPHOLD) DEMOCRACY -- HAITI September 19, 1994 - March 31, 1995 señala lo que entonces hubo que hacer.

Mientras que la ayuda eficiente -EE.UU. toma el control de Haití como en 1994- se está organizando -vid. foto de cabecera, el delegado de la ONU para Haití, Bill Clinton ha pedido más helicópteros- se recomienda este domíngo la lectura de este texto sobre Sófocles, militar e intelectual clásico: Ancient Greek Tales of War Evoke Modern Catharses.

En muchos de los opinantes sobre Haití, o hay desorden mental o un cinismo infinito: ayer mismo Maruja Torres, la Herman Terscht de la 'progresía de saloon, fumaderos de hachís del Valle de la Bekaá y oenegés'.

Los más viejos de La Legión guardan perfecta memoria de ella...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Respecto al obispo Munilla, creo que en las famosas declaraciones le pudo la costumbre (discutir siempre los mismos temas con las mismas personas), se le calentó la boca, hablando coloquialmente, y soltó una sandez con la que, estoy seguro, él mismo no está de acuerdo.

Después debería haber explicado esto y haber pedido disculpas, con humildad, porque todo lo que había pasado es que es un humano y está sujeto a error (sólo el Papa es infalible y sólo a veces) y él y la Iglesia habrían salido del embrollo con dignidad, porque hasta ahí el asunto no era más que una falta de reflejos que no tenía porque tener mayores consecuencias.

Lo malo fue la justificación. "Hablaba en terminos teológicos". ¿Pero, Dios mío, qué teología de enfermos mentales puede justificar esa afirmación? Yo no soy obispo y no sé ni la décima parte de teología que cualquier cura, pero esas declaraciones nunca, nunca pueden ser el cristianismo que a mí me enseñaron de pequeño los padres franciscanos. Desde luego el hedonismo no es bueno, pero Jesús de Nazaret nunca desearía a sus hijos que mejor pasaran lo que están pasando en Haití antes que vivieran la existencia que vivimos nosotros. Nuestros pecados son graves y son mucho más abundantes que los de esa pobre gente, en eso tiene razón Munilla, pero estoy íntimamente seguro de que Dios nos quiere rodeados de todas las oportunidades de Europa, porque nos hizo libres y dotados de libre albedrío precisamente para que pudiésemos elegir y los haitianos no pueden, no tanto como nosotros. Eso son el Bien y el Mal, con mayúsculas.

Cualquier teología ("conocimiento de Dios") que niegue esto, que considere que un ser humano está mejor sufriendo que con sus necesidades cubiertas, aunque utilice esos bienes para pecar, no puede referirse al Dios que resucitó a Lázaro, que se interpuso cuando iban a lapidar a la adúltera, que comió en casa de un publicano, al que lavaron los pies con perfume y le clavaron después en la Cruz, y que nos dijo que nos amásemos los unos a los otros. Eso es lo que a mí me escandaliza.

Desde luego este texto no es lo que uno espera encontrar en un blog de defensa. Quizás sería mejor no publicarlo, pero ya que lo he escrito (me ha llamado la atención que usted, hasta cierto punto, justifique al obispo; no es cuestión de atacar a todos los católicos por principio, como hacen muchos, pero eso no quiere decir que los monseñores no digan tonterías a veces), se lo voy a enviar.

Saludos y mejórese.